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PERSISTIR EN EL ERROR

El pasado sábado se publicaba en el BOE un Real Decreto Ley de medidas de apoyo a “emprendedores” como parte del paquete de medidas que el actual gobierno de la nación tiene previsto implementar durante el resto de legislatura y tal y como ya adelantó el Sr. Rajoy en el Debate del Estado de la Nación. El Decreto Ley tiene el rimbombante nombre siguiente:

Real Decreto-ley 4/2013, de 22 de febrero, de medidas de apoyo al emprendedor y de estímulo del crecimiento y de la creación de empleo.

Como se puede apreciar ya en el título no sólo contiene medidas de apoyo al “emprendedor” sino también medidas de estimulo al crecimiento y a la creación de empleo. Me centro en estas últimas todas ellas recogidas en el capítulo III del Real Decreto Ley. A modo resumen son las siguientes:

  • Reducción de las cuotas a la Seguridad Social por parte del empresario cuando contrate a menores de 30 años. Artículos 9 y 10.
  • Reducción de las cuotas a la Seguridad Social por parte del empresario cuando contrate a mayores de 45 años. Artículos 11.
  • Primer empleo joven.  Bonificaciones de 500 euros/año (700 euros/año en el caso de mujeres) si se convierten en contratos indefinidos.
  • Reducción del 50% en las cuotas a la Seguridad Social del empresario si se realizan contratos en prácticas a menores de 30 años. Artículo 13.
  • Bonificaciones en las cuotas a la Seguridad Social de hasta 800 euros/año si se contrata a menores de 30 años por empresas de economía social (Cooperativas y Sociedades Laborales). Artículo 14.

Como se puede apreciar, todas las bonificaciones y reducciones se centran en los dos focos mas problemáticos del desempleo, es decir mayores de 45 años y menores de 30. El escalón intermedio ni existe.

No seré yo quien diga que esos dos focos no son los que mas problemas de empleabilidad tienen, es cierto, pero voy un paso mas atrás. Lo realmente grave es que todas estas medidas, sin duda necesarias, se sustentan sobre unos pilares, bajo mi punto de vista erróneos. Y así lo he manifestado en varias ocasiones.

La reforma laboral de enero de 2012 dejó pasar una oportunidad de oro para romper realmente las reglas de juego del mercado laboral, incidiendo en el error de mantener modalidades de contrataciones diversas, dejando pasar la oportunidad de crear un único contrato laboral con indemnización creciente con un tope máximo de 20 días de indemnización por despido. Y por otro lado, insistimos en el error de fomentar las reducciones en las cuotas a la Seguridad Social por parte del empresario en modalidades concretas de contratación, dejando de lado una rebaja generalizada en las cuotas a la Seguridad Social a cargo del empresario, verdadero impuesto al trabajo y, como tal, desincentivador de la creación de empleo. Cierto que la reforma laboral dotó de mas “poder” al empresario para acomodar la situación de los recursos humanos a la realidad económica del mercado. Sin embargo no consiguió incentivar la contratación como así queda demostrado en la evolución del desempleo del último año, cuya tasa está en máximos históricos, tanto en valor absoluto como relativo. Y es que a la hora de contratar existe el denominado gap salarial que no es otro que la diferencia entre el coste real para el empleador y lo que percibe en bruto el trabajador. No es sostenible mantener un sistema de Seguridad Social donde el empleador o empresario tiene que proceder a cotizar casi un 35% a cuenta del trabajador. Así es imposible generar empleo.

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REFORMAS (y II)

Tal vez la reforma que mas “impacto social” ha tenido es la reforma del mercado laboral. Su alcance ha afectado a todas las áreas, incluyendo la negociación colectiva. La dualidad existente en el mercado laboral (contratos o muy fijos, o completamente precarios) y su base preconstitucional, originaban que en periodos de crisis, los ajustes necesarios no se realizasen vía precios (sueldos o modificaciones de condiciones de trabajo) sino vía cantidades (despidos). Era, en definitiva, un mercado inflexible a la baja, rígido. La reforma del mercado laboral viene a tratar de mitigar esta situación flexibilizando las condiciones de despido (caso de tener que recurrir a ello) y, sobre todo, dotando al empresario de medidas de flexibilidad, tales como el ajuste  en horas y cambio en las condiciones laborales (jornadas etc) con el objetivo de poderse adaptarse a la demanda imperante en cada momento, facilitando la movilidad geográfica y funcional. Dentro del marco de la negociación colectiva, esta reforma permite priorizar el convenio de empresa frente al sectorial y por lo tanto puede convertirse, utilizado correctamente, en un factor competitivo empresarial. Tiene luces y sombras, entre la cuales es de destacar el mantenimiento de los tipos de contratos vigentes (se podía haber aprovechado la ocasión y reducir su abanico a unos pocos) y sobre todo el nefasto contrato de formación y aprendizaje, que eleva hasta los 30 años la edad de aplicación de esta modalidad. Si a los 30 años todavía se requiere formación o aprendizaje, apañados vamos.

Tangencialmente, pero en relación con el mercado laboral, están los recortes en el sistema educativo. He dicho recortes, no reformas. Todavía no se ha llevado a cabo la misma, ni creo que se lleve a buen término, pues el sistema educativo, para desgracia de todos, se transfirió a las CCAA. Y así nos va, con un 30% de fracaso escolar y siendo el primer país civilizado con mayor porcentaje de Ni-Nis.

¿Que reformas estructurales nos quedan? Sistema de Salud y Sistema de Pensiones.

Al respecto del sistema de Salud, ya se han tomado las primeras medidas, que si bien no pueden llamarse “reformas” si están en la línea adecuada: reorganización del porcentaje de pago del medicamento y reorganización de los mismos al respecto de la subvención estatal de los mismos. Como resultante inicial, una detección de mas de 150.000 tarjetas sanitarias activas correspondientes a personas fallecidas y una reducción en un 20% de la venta o demanda de medicamentos. Las líneas maestras futuras son la de un cambio de modelo sanitario tendente a mejorar la eficiencia en el gasto, incluyendo la gestión privada en el mismo.

Al respecto del sistema de Pensiones, fraude piramidal donde los haya pues el sistema actual de Seguridad Social está quebrado y bien quebrado, las líneas maestras indican que este sistema debe tender a considerar toda la vida laboral y no solo los últimos 15 años de cotización, así como a incrementar la edad de jubilación hasta los 67 años de manera EFECTIVA y REAL. Se estima que en el 2030 mas de la mitad de la población tendrá mas de 50 años y el ratio de trabajadores por clase pasiva tenderá a uno. El sistema es insostenible en el medio plazo. Vamos a esperar a la reforma del pacto de Toledo, antes de analizar las medidas futuribles que se puedan tomar, pero es necesario una reforma seria y en profundidad de este sistema. Igual no tardan mucho, pero tiempo que pase es tiempo perdido y si algo necesitamos es precisamente seguridad, en un sentido u otro, sobre ese futuro inmediato.