Archivo mensual: julio 2013

TEMPO PRIMO

Tal vez sea porque en Valencia todos los meses de julio, durante la Feria de su mismo nombre, se organiza el Certamen Internacional de Bandas de Música Ciudad de Valencia, o tal vez sea porque esa faceta del músico que fui en su día no se ha diluido en su totalidad o incluso porque hace unos días se ha graduado la primera promoción Bercklee en su campus de Valencia. El caso es que llevo unos días preguntándome por el estilo de dirección de las empresas y no empresas, factor que desde mi punto de vista hace que, pese a la crisis, existan quienes estén creciendo y quienes no. Y tal vez la respuesta se encuentre en el paralelismo que existe entre una orquesta y una empresa.

La primera pregunta que me hago es por qué, si la partitura es la misma y los instrumentos musicales los mismos (marcas y calidad aparte), la misma obra suena diferente en función de la orquesta que la interpreta. Se puede alegar que la calidad y formación de los músicos es distinta, y es cierto, y sin embargo me pregunto también por qué una misma orquesta con los mismos músicos y los mismos instrumentos suena completamente diferente al ser dirigidas por directores distintos. Me pregunto por qué la Filarmónica de Viena o Berlín suenan distintas al ser dirigidas por los grandes maestros como Leonard Berstein, Zubin Mehta, Herbert Von Karajan, Daniel Barenboim, Lorin Maazel o Enrique García Asensio. E incluso por qué suenan distintas, en momentos distintos de tiempo, orquestas dirigidas por un mismo director si los músicos siguen siendo los mismos y la partitura también.

Conclusión: el factor diferencial clave está en la dirección, en la batuta de mando.

Sin ánimo de ser exhaustivo, entre las funciones de un Director de Orquesta están las de interpretación de la partitura u obra en su conjunto. He dicho interpretación, pues sólo el autor de la obra sabe lo que ha plasmado o querido plasmar realmente en ella. El resto interpreta. Y en la interpretación existen valoraciones subjetivas. Igualmente el Director es un coordinador de la instrumentalidad y de la afinación, debe llevar el “tempo” (ritmo) e indicar las entradas así como marcar los acentos y matices. Y sobre todo debe conocer como se ejecutan todos los instrumentos de la orquesta, sin necesariamente saber “tocarlos todos” ni ser un virtuoso de ninguno de ellos. Y todo ello ANTES de la puesta de gala. Es un trabajo diario de ensayos y previo al gran día, hasta el punto que el día del estreno su figura es casi prescindible.

En resumen, una obra ES lo que su Director de Orquesta QUIERE QUE SEA. Que quieren que les diga, si sustituimos algunas palabras clave como músico por trabajador, interpretación de la partitura por interpretación del entorno (interno y externo), coordinación instrumental por coordinación departamental, ensayo por formación etc, nos encontramos ante un paralelismo total entre las funciones de un Director de Orquesta y un Manager General. Tal vez sea por esto, por su Director General, por lo que hay algunas empresas con el agua al cuello y otras que no. O Gobiernos con el agua al cuello y otros que no.

¿Y por qué estaré yo pensando en esto, señor?

Anuncios